miércoles, 30 de junio de 2010

Dos eventos contra la violencia hacía las mujeres



En el último mes se reporta diariamente una o más desapariciones de mujeres; aunado a ello, el índice de agresiones sexuales hacía mujeres se ha incrementado en lo que va del año.

Si bien la población en todo el país, y específicamente en el estado de Chihuahua, está siendo violentada diariamente de alguna manera, las mujeres enfrentamos una realidad marcada por la violencia generalizada.

Diálogo y Acción Ciudadana junto con el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) los invitamos a participar en la marcha que se realizará este jueves 1 de julio a las 10:00 am, saldremos del monumento a la Revolución -estatua de Pancho Villa- ubicado en la División del Norte y Universidad, para llegar hasta el Palacio de Gobierno, ahí, al igual que en el Congreso y la Presidencia Municipal, entregaremos a las autoridades nuestras demandas de justicia y protección ante la violencia de género.

Diálogo y Acción Ciudadana se suma también a la ceremonia solemne
convocada por la candidatura ciudadana virtual de Adela Segura Paz, la cual en su acto de cierre de campaña, este jueves 01 de julio a las 19:00 hrs en la Plaza de Armas, se solidariza con la causa de las mujeres y de todas las personas que han sido víctimas de la violencia generalizada en Chihuahua.



jueves, 29 de abril de 2010

Al jefe Aguilar experto cazador de ballenas, estimado alumno y amigo

Hacía poco tiempo que yo había egresado de la carrera y había logrado empezar a dar clases en la universidad, los 2 primeros años me fueron muy difíciles; por una parte los alumnos me veían como una compañera más a la que no le tenían el mismo respeto que a mis colegas que me doblaban la edad…”ella qué puede saber, la maestra anterior la señora que es casada y tiene hijos sí sabía”. Frente a ellos yo me veía como si fuera un espejo, no los quería sermonear ni presionar para que estudiaran.

Por otro lado estaban mis propias inseguridades, me preguntaba qué pasaría si explicaba mal, si mis temáticas de clase eran las adecuadas, si realmente tenía el conocimiento suficiente, me daba un temor infinito pensar en el resultado si alguien sin capacidad acreditaba mis asignaturas –la carrera- y ese alguien terminaría de funcionario publico y decidiría y hablaría por la sociedad, me enervaba cuando mis compañeros llegaban tarde a su clase o simplemente faltaban…qué falta de respeto a los alumnos, me hastiaba que de la administración retiraran a los alumnos por no pagar una colegiatura…cómo podían truncar su conocimiento, cómo podían hacerlos sentir como una mercancía. No podía ver a mis colegas como compañeros, a los administrativos como administradores –una de sus funciones era cobrar las colegiatura de las cuales salía mi suelo-, pero todos para mí, desde maestras, maestros, director, secretarias, todos sin excepción alguna eran ejemplos y seres casi mágicos que tenían el conocimiento absoluto de los alumnos, la academia, la teoría…y algunos hasta de la vida, así que no me sentía ni alumna y tampoco maestra.

Un día, cuando me dieron mi nuevo horario de clases me dijeron que uno de mis grupos estaba conformado en su totalidad por policías, pero por policías que tenían ya un alto rango en su corporación. Así las clases empezaron, 4 horas a la semana: 2 días de 6 a 7 pm. y uno de 7:50 a 9:20 pm. El primer día de clases elegí usar un pantalón café de vestir y una camisa blanca con zapatos y calcetines que combinaban, llegué a la universidad desde las 5:40 para entrar al salón a las 5:55, había escaleras que subir. En el salón solamente había un hombre y una mujer, ambos vestido con el uniforme del turno de noche que usan los policías municipales, él, se notaba pasaba de los 40 años y no por su físico, sino por su mirada, de esas que son tan profundas que pareciera pueden leer entre cada una de tus miradas y palabras, al responder mi “buena tarde” su tono de voz me pareció seco, serio y respetuoso, mientras que ella era lo opuesto, ella, una mujer diminuta de esas a las que no se les puede calcular la edad, sus ojos me miraban con curiosidad y su voz me pareció transparente, amable y hasta agradable, a lo largo de la hora que duró la clase fueron arribando los alumnos, los recuerdo así: 2 mujeres, una sería y otra amable, ambas de actitud solidaría -cómo no serlo con una maestra que además de ser mujer se notaba que le costaba estar en un espacio que pareciera era de hombres-, un piloto alto con preguntas tan buenas como sus respuestas, un compañerito que se veía de mayor de edad a todos pero también era evidente que era respetado por todos, 3 policías serios que pareciera estaban esperando les dijera algo que no sabían algo digno de un Dalai Lama, un policía que me parecía encantador porque siempre reía –después siempre me hacía reír-, un señor policía con vocación de enseñanza, un simpático policía que siempre compartía fotos de sus hijos, los últimos en llegar fueron 2 que siempre andaban juntos, que se decían pareja y literalmente lo eran, trabajaban juntos; uno de ellos más inteligente de lo que aparenta al momento de expresarse oralmente -al menos eso indicaban sus análisis del texto de los anormales de Foucault-, el otro, el Jefe Aguilar, de actitud más de alumno que de maestro, con gracia hasta para copiar en un examen, con mucho talento, carisma y sinceridad al momento de expresarse.

Antes de darle clases a ellos siempre había pensado en la corrupción de los servidores públicos, el acoso y la violencia simbólica que ejercen, el abuso y lo mucho que corrompe el poder, sin embargo a lo largo del curso vi que este grupo era distinto a los demás alumnos que tenía, ellos tenían disciplina, llegaban temprano, entregaban tareas, hacían las lecturas, participaban activamente en la clase, siempre eran amables con todos los maestros –pero me gusta creer que conmigo más-, eran solidarios y eran unidos, compartían aspectos de su vida personal y laboral, al final del curso esos alumnos ya se habían convertido en “mis polis”, a los que realmente estimaba –y estimo-, de los que había aprendido a ser una maestra, los que me mostraban un respeto como si yo tuviera más estrellas que ellos en la solapa de mi camisa –de esas que marcan un grado-, vi lo que es la discreción y solidaridad en un grupo, el ser servicial, de ellos también sentía como si me agradecieran darles clase y realmente les gustara mi clase, también vi que no todos los servidores públicos son personas con todos los calificativos negativos que se me pudieran ocurrir en un mal día.

Hoy mientras compraba mi café leí que asesinaron a uno de mis alumnos: Alonso Aguilar, a él en el periódico lo suman entre las cifras de “agentes caídos este año”, para mi él no es una cifra, no puedo y no quiero recordarlo como un número, no quiero saber si para unos por ser policía ya tiene ganado el grado de corrupto y “malo”. Yo quiero recordarlo a él con su grupo, como un buen policía, como un buen alumno, como un hombre con una familia, como un hombre respetuoso, amable, agradable, inteligente y carismático. Tan es así que a una persona que me dijo “de seguro andaba en algo malo” le respondí encolerizada, si alguien hace algo fuera de las normas socialmente establecidas no es causa para que los ciudadanos lo juzguemos y hagamos justicia, no es válido hacernos justicia entre los unos a los otros, yo creo nuestra obligación y verdadera causa ciudadana radica en reclamar que se haga cumplir la Ley y la Justicia a quien sea, aunque sea una persona en una posición política, hombres o mujeres, ricos o pobres, morenos o blancos, indígenas o mestizos creyentes o no creyentes.

Ya no quiero ver en los periódicos las cifras de homicidios en aumento, quiero leer que el gobierno hace algo para frenar esta violencia, que hace algo a favor de las familias de los consumidos en este deforme fenómeno que nuestros gobernantes han llamado GUERRA, quiero leer que esos mismos gobernantes escucha la voz de los ciudadanos, quiero leer de una propuesta para esta situación que está haciendo tengamos miedo de vivir en nuestro país, de salir de nuestra casa, de hablar y de escuchar, pero sobre todo quiero saber y ser parte de algo, algo donde todas y todos entendamos y sobre todo no dejemos que las injusticias y esta perversa violencia nos destruya como sociedad, quiero saber que no cederemos a repetir patrones de violencia, abuso de poder, rencor, odio a la humanidad y hasta a nosotros mismos, después de todo es en nosotros donde debe de empezar el cambio, ese cambio gradual que debiera reformular el pensamiento de nuestros gobernantes, de nuestros vecinos y amigos, de nuestra sociedad, quiero ser parte de algo donde busquemos no tener una sociedad utópica pero sí una en la que podamos vivir y convivir sin temor y en armonía con nuestro medio, con los otros, eso sí sería algo realmente transgresor y revolucionario.

Texto por Linda Flores

viernes, 2 de abril de 2010

Música y Poesía por Chihuahua


El próximo domingo 4 de abril Dialogo y Acción Ciudadana te invita a escuchar y disfrutar de la música de algun@s alumn@s del conservatorio de la ciudad de Chihuahua, además habrá una lectura de poesía y cuentos cortos por parte de algun@s poetas y escritoras de nuestro estado. La finalidad del evento es recuperar nuestros espacios públicos de una manera pacifica donde puedan participar todos los que así lo deseen.

jueves, 25 de marzo de 2010

LOS REGISTROS DEL MIEDO - texto de Liliana Pedroza

Quizá uno no puede decidir no vivir con miedo. Al menos no en una ciudad como ésta en la que se está expuesto a la violencia en más de un sentido y en el que sobrevivir no es una hipérbole. Hay quienes lo intentan, escucho a tanta gente decir que evade las noticias de la televisión o del periódico. Pero debe resultar difícil porque allí están, acechando, los titulares de los diarios que venden en las esquinas o el noticiero radiofónico anunciando el número de muertos recientes; los comentarios de la mañana en la oficina: a alguien más le han robado el auto, han secuestrado a un familiar, han visto a un ejecutado en la ruta hacia el trabajo o han matado a alguien cercano. Porque en esta ciudad a todos nos han matado a alguien.

Vivir sin miedo, así, por el simple hecho de no experimentarlo no puede ser una elección unilateral. Tendría que cambiar la situación en nuestra ciudad, en nuestro país. Esa problemática compleja que tiene como base la desigualdad social y los niveles de corrupción del gobierno en México.

En estos tiempos que corren sé que no puedo elegir no tener miedo. Lo tengo. No sólo eso, puedo hablar de todos los registros del miedo que se traducen en mí en crispación o en insomnio.

No puedo elegir no tener miedo pero sé que puedo elegir que el miedo no me paralice. Que no me detenga de tal modo que no pueda exigir y proponer, sentarme en una mesa donde por fin se abra el diálogo y comiencen a cambiar las cosas. Elijo el movimiento antes que el estatismo porque elegiré siempre la solidaridad antes que la indiferencia. La vida antes que la muerte violenta.

Este 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía, un grupo numeroso de personas, ante la invitación de Diálogo y Acción ciudadana, nos congregamos frente al kiosko de la plaza de armas. Escritores, músicos, artistas plásticos, gente de diversas profesiones y oficios, sumados a aquellos que suelen pasear los domingos por el centro histórico, leyeron y escucharon poesía. Fue una tarde fresca, casi fría, de inicio de primavera, aún así hubo quienes se quedaron hasta el final del evento. La invitación era para compartir, a micrófono abierto, un poema con los transeúntes que estuvieran dispuestos a escucharlo. Y vaya que los hubo. Sus miradas de asombro y entusiasmo son parte de esos pequeños paraísos que uno recoge. Fue la celebración de la poesía, pero ante todo, estoy segura, era la poesía la que celebraba la vida.

Hace unos días, me encontré con un amigo en el autobús y le extendí la invitación. Le hablé de los proyectos futuros de movilización pacífica ciudadana y las ideas que se han ido generando. Él es cantautor, tiene mucho en esto de manera individual. “Yo pensé que estaba solo”, me dijo mirándome fijo. “Somos muchos solos”, le respondí. Es momento de reconocernos y comenzar a organizarnos.


Liliana Pedroza
Chihuahua, Chih. a 22 de marzo de 2010.



Fotografía: Jenny Zapata

lunes, 22 de marzo de 2010

VELADA POR LA PAZ CON JUSTICIA


En el contexto de esta guerra de la que los ciudadanos somos víctimas,organizaciones sociales, ONG´s y ciudadanos de los muy diferentes colores, tendencias, ideas, espíritus, estamos convocando a manifestarnos en el marco de la:

Velada contra la Violencia, por la Paz con Justicia y por l@s Muert@s de esta Guerra.

Cruz de Clavos (Plaza Hidalgo)

Miércoles 24 de Marzo de 2010

7:00 PM



(No habrá oradores)



Lleva tus veladoras, velas, antorchas, volantes, manifiestos, calcomanías, revistas, fanzines, camisetas, y demás.



Convocan:

Ciudadanía por la Paz con Justicia

viernes, 19 de marzo de 2010

Invitación-Día Mundial de la Poesía


En el marco de las actividades que Diálogo y Acción Ciudadana convoca para fomentar la recuperación de los espacios públicos de los chihuahuenses, la escritora Liliana Pedroza coordina esta celebración del Día Mundial de la Poesía.

El evento será a micrófono abierto. Traigan sus poemas favoritos, escritos por ustedes o de algún otro autor. Pueden leerlos o distribuir copias, la idea es compartirlos pacíficamente.

Los esperamos
Diálogo y Acción Ciudadana